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La siembra de las orquídeas y su cuidado

Es importante usar el sustrato específico para cada planta, entre más grande la planta, mayor será el sustrato a usar.

Para plantas muy pequeñas, si hablamos de casi plántulas, se utilizará un sustrato de unos milímetros. No es recomendable empezar a cultivar orquídeas con plantas muy jóvenes ya que requieren cuidados muy especiales y mucha experiencia que la iremos obteniendo con los años.

Un tamaño óptimo para empezar el cultivo de orquídeas, es el de las plantas adultas, esto es, una vez que han floreado o que van a florecer. La parte de arriba de maceta o recipiente para la siembre, deberá ser aprox. un 40 % mayor que la planta de tal forma que sembrando la parte vieja con los pseudobulbos o rizoma en un extremo, nos quede espacio para que planta crezca unos años. Para plantas terrestres, como los paphiopedilum, el sustrato podría ser molido hasta uno o dos milímetros de diámetro de partícula, después de haber molido, hay que eliminar el polvo con un cribado, para esto podríamos usar lo que utilizamos en la cocina para colar.

Una vez tenemos el sustrato idóneo para nuestra planta, debemos pensar en el fondo de la maceta, en los casos en que la maceta es cerrada en la parte inferior, procedemos a perforar ya sea con una broca, alambre calentado para quemar cuando son macetas de plástico u otro utensilio para hacer orificios en la parte de los costados inferiores o la circunferencia de la maceta, de tal forma que el exceso de agua no solo salga por las orificios de la parte de abajo, sino también por los costados, y de esa forma también ayudar a dar aire a la planta por la parte inferior.

Con el fin de tener un muy buen drenaje, cuando usamos macetas para sembrar plantas, en la parte inferior – 1/3 –1/2 de la altura de la maceta la llenamos con pedazos de sustrato mayores que los que usamos para sembrar la planta y pueden ser de diferentes materiales, pedazos de poliestireno expandido, de corteza, arlita, etc. de tal forma que tengamos la parte inferior de la maceta con mucho aire, lo que nos ayudará a tener una buena humedad en las raíces sin encharcarlas. Lo primero que tenemos que hacer en desinfectar “blanqueando” el sustrato con agua recién hervida o dejar unos minutos el sustrato en agua muy caliente, de tal forma que los microorganismos presentes en el sustrato mueran y nos quede “pasteurizado” nuestro sustrato.

En los casos en que tengamos dudas del sustrato, también podemos enjuagarlo con abundante agua y después meterlo al horno de cocina a unos 80 ºC durante 30 minutos, lo importante es que no se seque el sustrato, para lo que podemos meterlo en un recipiente que soporte la temperatura y cerrarlo con un film autoadherible de plástico de cocina, de esta forma obtendremos un sustrato pasteurizado. Se deja enfriar en los casos en que usemos agua caliente o horneado y sembramos la planta en la maceta que hayamos elegido. Colocamos la capa de drenaje, después colocamos el sustrato de mayor a menor tamaño hasta llegar a altura que requerimos para que las raíces de la planta estén dentro del sustrato.

Tener en cuenta que el rizoma deberá estar justo al nivel del sustrato y los pseudobulbos fuera del mismo. Una vez empezamos a sembrar la planta en la maceta o recipiente, vamos agregando sustrato poco a poco, dando pequeños golpecitos en el fondo de la maceta sujetándola de la parte superior y así hasta llegar a parte superior de la maceta, la regamos, esperamos y elegimos un sitio para colocar la planta. Si la planta no cuenta con raíces suficientes para sostenerse en el sustrato, tomamos alambre de aluminio u otro metal que no se oxide y hacemos una u con la que pillamos el rizoma invirtiéndola la u y enterrándola en el sustrato, un alambre de 2 – 3 mm será suficiente para hacer la u y el largo dependerá del tamaño de la maceta, cuando menos lo enterraremos unos 8 cm. Cuando contamos con recipientes totalmente perforados, los alambres los podemos fijar pasando por fuera de las paredes del recipiente con un doblez.

La temperatura

Es uno de los parámetros más importantes para mantener nuestras plantas en crecimiento y floreciendo todos los años. Está claro que en invierno las temperaturas son más bajas que en verano y que por las noches las temperaturas pueden bajar considerablemente dependiendo de la zona en la que nos encontremos. Tenemos plantas que no florecen si la temperatura por la noche es más baja que la especificada para ellas, por otro lado, hay otras a las que les causa problemas el bajar de determinadas temperaturas por la noche. Generalmente la temperatura del día es 5 ºC más alta que durante la noche y para comprender mejor qué tipo de orquídeas podemos adquirir dividiremos las orquídeas en tres grupos de temperatura:

  • Las de frío – con temperaturas por la noche de 10 – 12 ºC,
  • Las de temperaturas medias – con temperaturas por la noche de 12 – 15 ºC,
  • Las de temperaturas cálidas – con temperaturas por la noche de 15 – 18 ºC.

Para muchas orquídeas no es aconsejable, estar al sol directo con temperaturas altas en verano.

La luminosidad

Respecto a la luminosidad las orquídeas también las dividiremos en tres grupos:

  • Las que soportan el sol directo,
  • Las que tienen que estar un poco protegidas del solo en periodos de 10 – 14 horas al día,
  • Las que siempre tienen que estar protegidas del sol directo.

Por lo general, las orquídeas requieren estar en condiciones de donde les de la luz solar a excepción de gran parte de las orquídeas cultivadas.

Una forma de eliminar los problemas de iluminación es usando lámparas especiales para el cultivo de plantas.

El riego

Si usamos corteza como sustrato, está nos indicará cuando tenemos que regar cuando la capa de la superficie se encuentre seca. La forma de regar se realiza con chorros finos, de tal forma que se moje toda la superficie del sustrato por igual. Si la corteza es nueva tardará un poco más en humedecerse ya que al principio le cuesta más hidratarse, esto ira disminuyendo con a medida que el tiempo pasa. La cantidad y periodicidad de los riegos dependerá del tamaño de las macetas, la temperatura, la humedad ambiental, el estado de las plantas si están en crecimiento o en descanso y el tipo de sustrato utilizado.

El agua de riego se recomienda que sea baja en sales como el agua destilada o de osmosis, agua hervida o agua de red baja en sales, el pH debe ser 6,2. No es recomendable utilizar agua descalcificada con resina de intercambio iónico, ya que al eliminar el calcio lo cambiamos por sodio, el cual no es bueno para las orquídeas en las concentraciones que obtenemos si realizamos intercambio iónico de calcio por sodio. Es importante tener en cuenta que el sustrato que utilizamos generalmente no aporta muchos nutrientes a las plantas, por ello es indispensable regar cuando menos una vez cada 10 días con abonos foliares, dependiendo de la época de desarrollo de la planta, para crecimiento o floración. Los fertilizantes de crecimiento podrían ser un 20-20-20, esto es 20 % de nitrógeno (N), 20 % de fosforo (P) y 20 % de potasio (K), el 20-30-10 es un poco genérico, tanto para floración como para crecimiento y para floración podría ser un NPK, 10-50-10. 10-30-20. Los fertilizantes cuando se aplican deben ser foliares, esto es líquidos poco concentrados, nunca aplicar fertilizante sólido.

La humedad

Las orquídeas en invierno requieren humedades del 40 – 60 %, en invierno y verano hasta un 70 % si es posible. Es importante tener en cuenta que la humedad excesiva es mortal para las orquídeas, serán atacadas por hongos y bacterias, por ello se recomienda no elevar la humedad con aspersores que mojen las hojas de las plantas, si se requiere levantar la humedad lo mejor es hacerlo con generadores de humedad que rompen el agua con ultrasonidos y generan niebla que humedece muy bien el ambiente. Si contamos con pequeños invernaderos, es necesario contar con ventiladores para mover el aire del invernadero y contar con ventanas para renovar el aire.

Las orquídeas que tiene que guardar periodos de reposo, al entrar en estos, se riegan con menos frecuencia. Cuando están en reposo no se fertilizan las plantas, ya que al hacerlo las despertaríamos y se modificaría su ciclo de vida. Algunos cultivadores, para obtener flores en periodos diferentes a los naturales, “engañan” a las plantas para hacerlas florecer antes o después de sus periodos normales, pero para hacer esto tenemos que contar con tecnología de clima, lo que en dentro de casa es complicado montar, por lo que nos centraremos en respetar el ciclo de vida normal de cada variedad.

    

Miltonia liberte

 

Bothriochilus bellus

Pleione pogonoides

 

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